miércoles, 28 de septiembre de 2016

QUIM MONZÓ – "El porqué de las cosas"



El porqué de las cosas de Quim Monzó recopila unos cuentos cargados de ironía y de humor ácido, con carácter, muy originales y que, por suerte, no se pierden en rodeos. Tal vez por ser estas características aplicables a su autor, este despierta filias y fobias a partes iguales. De hecho, a pesar de la cálida recepción diría que inmejorable tanto por el público como por la crítica de este libro, sus cuentos algunos los tachan de literatura menor, quizá considerando estos que la creación literaria exige un lenguaje preciosista, un tono abigarrado, una complejidad formal evidente y un empleo prolijo de metáforas. Si superamos esta visión tan rudimentaria, disfrutaremos de una de las mejores obras recientes de la literatura en catalán y, desde luego, también de la literatura nacional: El porqué de las cosas ratifica que hay vida (literaria) más allá de las metáforas.

Pero los méritos de esta serie de cuentos no se limitan al humor, al lenguaje directo y la concisión en “El ciclo menstrual” incluso los personajes reciben como nombres una serie de consonantes (Pti, Grmpf, etc.). El principal mérito de estos cuentos reside en la capacidad para retratar la sociedad española; aunque el grueso de la obra encara los problemas de pareja, en el fondo, refleja la discutible moral española y los motivos que nos distancian de la plenitud vital: los celos, el egoísmo camuflado de sinceridad, la mala comunicación, el machismo, el miedo, etc. Esto motiva el título del libro, que a priori podría parecer un manual de autoayuda o un ejercicio de prosa didáctica. Nada más lejos de la realidad.

Otro mérito digno de mención es la regularidad: la calidad de los cuentos, por lo general, se mantiene en los mismos niveles, con un tropiezo anecdótico en “La fuerza de voluntad” que, por supuesto, no ensombrece cuentos excelentes como el estremecedor “Entre las doce y las una”, el certero “La micología” mi preferido y el curioso “La inmolación”.

Estos tres cuentos, tan distintos entre sí, demuestran la maestría del cuentista Quim Monzó sea cual sea la extensión del cuento, el tono y la tradición de la que parte, porque la naturaleza de los cuentos es diversa. A grandes rasgos, se perciben tres tipos: los cuentos sobre relaciones de pareja, en los que destaca el gusto por el absurdo, la concisión y las alusiones al sexo desprovistas de erotismo, naturales, los cuentos que recogen y revisan los cuentos tradicionales y, por último, los cuentos metaliterarios, una pequeña sección que cierra la colección de cuentos, una pequeña parte que brilla con luz propia pues detrás de las alusiones que atañen al proceso de creación literaria hallamos una reflexión sobre la vida. 

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