jueves, 22 de septiembre de 2016

¿Rock, pop o música? - Opinión


"Más Bruce Springsteen y menos Coldplay", dice Pablo Iglesias. Acabo de leer el siguiente artículo: http://jenesaispop.com/…/el-errado-ataque-de-pablo-iglesia…/ , y he sentido la necesidad de escribir, de dar mi opinión. Desde luego, no voy a hacer ninguna valoración de tipo ideológico por un motivo: no concibo las redes sociales como un espacio idóneo para tratar asuntos políticos más allá de servirse de ellos, como algunos hacen, para congraciarse con los amigos o hacer gala de cierto sectarismo. Así el comentario de Iglesias me sirve de mero pretexto no para aupar el pop, sino para defender que el rock y el pop para nada son incompatibles, que ni siquiera son las dos caras de la moneda. Y, como digo, hasta aquí las menciones al de Podemos, porque ese "más Bruce Springsteen y menos Coldplay" podría haberlo pronunciado cualquier político español, incluido Rajoy: hay que tener en cuenta que una buena parte de los que deciden unirse al supuesto bando del rock tienen un comportamiento muy similar a los votantes conservadores: apoyan a sus ídolos aunque el disco solo sirva para espantar los pájaros.


Ni critico el voto conservador ni critico a Bruce Springsteen. De hecho, estos días estoy descubriendo su discografía y encuentro en él a un gran letrista: algunas veces por su capacidad para captar la realidad y describirla con cuatro pinceladas y otras, la mayoría, por sus letras tan narrativas que dan voz a la clase obrera y a su explotación. Tampoco critico a Coldplay, aunque no me terminen de convencer sus canciones y eso que siempre he sido muy fan de La oreja, cuyos arreglos tienen algo de Coldplay.

Lo que sí critico es que en la sociedad actual se aprovecha cualquier diferencia para trazar una línea divisoria. ¿Qué motivo hay de crear bandos a diestro y siniestro además de para posicionarte en uno de ellos para mirar por encima del hombro al que está frente a ti? No hay ningún motivo ni criterio que posibilite la incompatibilidad. Solo hace falta abandonar la intransigencia, trabajar la autoestima y dejar de revolcarse en el gusto por la ignorancia para comprender que en la vida real no existen los "estás conmigo o contra mí", a menos que uno se empeñe en establecerlos en sus relaciones.

Los ejemplos son innumerables. David Bowie, en la actualidad mi artista favorito, siempre tuvo un concepto de la música más allá del contenido: la teatralidad, la estética y la forma siempre estuvieron muy presentes en su carrera, no solo en su etapa glam rock, sino también en el resto de estilos musicales, como el "drum'n'bass" con "Earthling" (1997) o el "plastic soul" de "Young Americans" (1975). No conozco artistas que vendan más "merchandising" que los que se suponen opuestos a la música más superficial. The Rolling Stones, Iron Maiden o Scorpions (ya sé que estos últimos son más "heavy metal" que rock) más que bandas son franquicias. Red Hot Chilly Peppers y Ramones son para muchos marcas de ropa, aunque a los primeros les viene bien, porque anda que los últimos discos... De los Ramones todavía no he escuchado nada.

Hay un odio desproporcionado hacia el marketing, al que se le acusa de superficial. Todos recurren al marketing, todos quieren vender y, si no, que se lo digan a los seguidores de David Bowie, porque entre reediciones, "box sets" y otros sacacuartos ha hecho el mes de agosto o, mejor, los doce meses año tras año.

Como digo, el problema está en considerar el rock como un género comprometido y el pop como un estilo superficial. Madonna desde el pop ha roto muchos tabúes sexuales gracias a su álbum "Erotica" (1995) y algunas canciones anteriores y posteriores. Con "American Life" se enfrentó a la hipocresía americana cuando EEUU se arrodillaba ante su presidente en el contexto de la Guerra de Irak. De hecho, el batacazo comercial de ese disco fue absoluto en su país y necesitó sacar un disco puramente hedonista como "Confessions On The Dance Floor". Y no pasa nada tampoco. Nada censurable. Quizá Pet Shop Boys sea un caso más ilustrativo de compromiso social en su música: la prostitución ("Rent"), la hipocresía que se esconde detrás del amor ("Love, etc."), la educación religiosa opresiva ("It's A Sin"), etc. Estas canciones, por cierto, han sido algunos de los sencillos más emblemáticos de PSB.

Comer sin apetito o la promiscuidad no están tan mal vistos como la música que busca el mero entretenimiento. Siempre hay quienes se ven en la necesidad de intelectualizar cualquier cosa para dignificarla. Ahora bien, lo que detesto es cuando los artistas prostituyen la música con intérpretes que solo lo son en el plató de Mujeres, hombres y viceversa o cuando los artistas componen como si estuvieran haciendo churros, es decir, cuando el arte pierde valor y lo gana todo el dinero. En la música no hay bandos: la música comprometida socialmente y la buena música no lo son por el género o los géneros a los que pertenece y puede, además, que hablar de buena y mala sea muy atrevido e imprudente. Una canción se disfruta y punto. Si te gusta, da igual que sea buena o mala. Simplemente, déjate llevar, escúchala. Y, por último, ¿qué ocurre cuando una canción de Bruce Springsteen es versionada por PSB? Estoy hablando de "The Last To Die". ¿Rock, pop o música?

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