domingo, 31 de enero de 2016

Eurovisión 2016: final española

Mañana los españoles votaremos por nuestro candidato para el próximo festival de Eurovisión. Este año por fin nos ahorraremos el eurodrama de todos los años: cualquiera de los seis candidaturas puede desempeñar un papel digno en Estocolmo y distinto a la balada intensa que hemos ido enviando a Europa año tras año. No quiero echar tierra al buen hacer de nuestras últimas candidaturas, pero sí señalar que desde David Civera no ha habido una candidatura que aunara artista con carisma, canción pegadiza y competitiva y buena puesta en escena.


Este año tenemos la oportunidad de romper esta racha, que Pastora Soler y Ruth Lorenzo habrían roto a no ser por el convencional Quédate conmigo y el frío y débil Dancing In The Rain, focalizadas en esa ineficaz costumbre de pretender encandilar al público europeo desgañitándose la garganta. Es hora de seducir a la audiencia mediante otros cauces, tales como canciones con gancho y únicas, sin repetir fórmulas que han funcionado en otras ediciones del festival o en la España de principios de milenio. Asimismo, deberíamos ser conscientes de una vez por todas que la emoción no se contagia a través de gorgoritos y otros alardes de voz prodigiosa, sino aguantando un primer plano con maestría (en esto Ruth es fantástica) y, por supuesto, sacando partido a todos los registros vocales del artista. 

Sin más dilaciones, os invito a conocer mis impresiones sobre cada candidatura y, por supuesto, a que, después, dejéis vuestros comentarios. 

Si al principio he dicho que este 2016 no habrá eurodramas con la elección nos represente quien nos represente, es porque la propuesta de Maverick, la menos competitiva sin lugar a dudas, podría hacer una actuación decente en Estocolmo, aunque con un resultado para nada triunfal. Y no es competitiva su propuesta no por responsabilidad suya: todo lo contrario, me parece que con tesón puede cosechar grandes éxitos en un futuro muy próximo, sino por su tema, compuesto por Juan Magán, cuya sonoridad, tan del 2000, y la ausencia de gancho evidencian que este Un mundo más feliz es un descarte del "rey del electrolatino". Maverick se merece mucho más que una latinada sin alma que, si bien se deja escuchar y es agradable, poco más se puede decir de ella. Ojalá consiga encontrar su estilo y que su discográfica apueste de verdad por él. Debe de ser duro enfrentarse a tantas críticas y más en los inicios de su carrera musical, pero lo cierto es que lo mejor que le puede ocurrir es no ganar la preselección y probar suerte otro año con una canción a su altura. 

Cuando RTVE anunció la participación de Xuso Jones, me imaginaba una canción demasiada oída, que siguiera la estela del Euphoria de Loreen y lo cierto es que andaba equivocado: sigue la estela de la estela, o sea, del Glorious de Cascada (Eurovision 2013). A no ser por este detalle "sin importancia", Xuso Jones sería el claro ganador de la preselección, pero si no nos sorprende a los españoles, ¿alguien cree en serio que vamos a sorprender a Europa? Por el enorme Melodifestivalen han pasado mejores clones de Euphoria que este. Para más inri, Xuso posee un perfil muy similar a Mans Zelmerlow, ganador de Eurovisión 2015 y este año va a haber muchos hombres, por lo que marcar la diferencia es imposible, y más sabiendo que Sergey Lazarev, representante ruso de este 2016, presenta una candidatura muy similar y por ser Rusia, mucho más competitiva. Es una lástima, pues este murciano, además de contar con la simpatía de un público amplio y de ser un artista a tener muy en cuenta, en su repertorio hay temas mucho más competitivos: Somos y, en especial, Celebrating Life hubieran alcanzado un top 5 sin despeinarse.

Días de alegría de Salvador Beltrán cuenta con unos ritmos latinos, aliñados con toques funky y un aire de Brasil, con que consigue un tema bastante interesante. Muy digna me resulta su candidatura; tal vez su estilo no recibe demasiada demanda desde Europa, pero ¿qué queréis que os diga? Que no me importaría que fuera, que ya va siendo hora de quitarnos los complejos y apoyar los sonidos más españoles sin ruborizarnos. Me temo que no ganará: en España siempre ha habido mucha afición por las divas, lo sueco y el ventilador en Eurovisión. Con todo, comprendo a quienes consideran que el estribillo no termina de rematar, que algo repetitivo y genérico. Personalmente, no lo veo así: los espectadores en Estocolmo, o, más bien, la gran mayoría, escucharán la canción una sola vez. Tendrá, entonces, que ser más o menos inmediata y contar con algunos ganchos, digo yo.

Con la propuesta de Electric Nana me es más complicado aclararme. Por un lado, empatizo mucho con ella, posee un don para ganarse al público y un espíritu tan alocado (en el buen sentido, se entiende) que me despierta una auténtica curiosidad por conocer cómo sería su puesta en escenario y, claro está, también su desempeño en las votaciones. Por otro lado, deseo que este 2016 no sea su año en Eurovisión, porque estoy convencido de que con más tiempo y con mayor tino otro año, el próximo por ejemplo, puede presentar una canción más pulida, no tan excesiva (demasiado elementos en apenas dos minutos), más concreta y efectiva que este Now

De un modo más inconsciente que consciente, he ordenado mi valoración en orden de menor a mayor preferencia. Teniendo en cuenta esto, continúo con María Isabel y su La vida solo es una. Andalucía y la nostalgia favorecerán a la ganadora del Festival de Eurovisión Junior 2004. Sin embargo, la propia canción en sí (con un estilo muy Jennifer Lopez después de una temporada en tierras andaluzas) y el carisma, el desparpajo, aunque no tanto como de niña, serán factores decisivos en su posible encumbramiento como representante de Eurovisión 2016. Me hace falta que alguien crea que puede beneficiarla su triunfo en Eurovisión de niña. No seamos inocentes: muy pocos se acordarán de ella, salvo los muy fans, y los que se acuerden no apoyarán a una chica que ganó el festival hace 12 años. De hecho, en el Eurovisión senior el regreso de ganadores en casos muy contados ha superado la marca de su primera experiencia. Es el caso de Charlotte Perrelli, Dana Internacional o Lena, en menor medida.

Y, por último, tenemos a mi favorita, a Barei. Una desconocida para muchos, entre ellos yo, hasta hace dos semanas y ahora es para mucha gente nuestra firme apuesta para Eurovisión. Lo que más me gusta de ella, más allá de la canción, es su personalidad, fuerte, según se entrevé, la cual transmite tener las ideas claras y avanzar en su carrera con pasos certeros, sin dejarse manipular. En eso me recuerda a Ruth, quien se curró como hace años no veíamos su actuación. Quizá necesita algún cambio, básicamente potenciar la segunda mitad del tema para que sea explosivo, de sobresaliente, en lugar de notable. Repleto de ganchos, con un pop internacional, un toque muy soul y una producción verdaderamente actual, Say Yay! es el caballo ganador de esta preselección. Nunca se puede garantizar un éxito en el festival, pero Barei es la artista que más posibilidades tiene de alcanzarlo. 

Para ir acabando, quiero acabar diciendo que felicito y agradezco a Maverick, Xuso Jones, Salvador Beltrán, Electric Nana, María Isabel y Barei su partipación y el modo en que se están involucrando en este festival que tanto significa para muchos y que esperamos cada año. Además, me sentiría orgulloso de cualquier de ellos como representante español de Eurovisión 2016. No me importa demasiado si llevamos una mujer o un hombre a Eurovisión, si cantan en español o en inglés; solo pido que se curren su actuación y que TVE los promocione o que al menos no entorpezca el camino. En cualquier caso, me quedo sin duda con Barei. 

Crucemos los dedos.




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